El duelo es necesario para despedirse, para darse cuenta de que un ser querido no vive más, que este niño nunca nacerá, que aquel hombre ya no volverá a besarme o ese proyecto nunca se cumplirá.
Y igualmente importante es saber como nacer otra vez.

Para todas las emperatrices que sufren de soledad, de tristeza, de separacion y que a veces pierden hasta las ganas de vivir.
(una perdida que puede coincidir con infertilidad o perdida de libido: “el vientre frio”)

capitulo 8 del bestseller internacional de Christine Li y Ulja Krautwald:

“the path of the empress”.

Los secretos Chinos para emperatrices de hoy.

 

 

Path of the empress, 1st edition

 

 

 

 

 

Metal- pulmon- separacion

En el año 670 muere la madre de Wu Chao a la respetable edad de 92 años. La emperatriz llora su muerte, grande es su dolor y grandes los funerales que organiza. Tales funerales son adecuados para la muerte de un padre, pero son demasiado para la muerte de una mujer; sin embargo nadie lo dice. La emperatriz es terrible en su dolor, se lamenta y llora día y noche sin encontrar un final. Todos los planes se han acabado, todas las ganas. Su risa ha enmudecido. Un invitado habla, ha venido desde lejos: el doctor Sun Simiao. Se da lectura a la lista de regalos: una miserable calabaza llena de hierbas. La corte ríe despectivamente, se dice que un noble no trata con doctores, sin embargo la emperatriz misma ordena que dejen entrar al gran hombre y le rinde sus honores.

Wu Chao permanece en la sala de culto ancestral, allí están las tablillas ancestrales, la imagen de su madre encubierta. Allí en la sala predominan rituales ancestrales y antiguos.
El doctor se arroja al suelo, enciende aromas de buena fortuna, vierte ofrendas de té. El invitado llora con Wu Chao, hace dos reverencias, Wu Chao llora y se inclina dos veces hacia el oeste, el invitado llora y se inclina dos veces hacia el este pronunciando palabras rituales:
“Qué tragedia imprevisible, ella se ha derrumbado y nos ha dejado. La pena y la nostalgia son insoportables”.
La emperatriz responde: “Hondos y pesados son mis pecados, consecuencias espantosas afectaron a mi madre. Humildemente acojo vuestras ofrendas y vuestro pésame”.
El invitado hace dos reverencias, Wu Chao llora y se inclina dos veces hacia el oeste, el invitado llora y se inclina dos veces hacia el este, luego ambos lloran juntos por un largo rato.

Hacia el final, Sun Simiao pronuncia nuevamente palabras rituales: “Si una vida ha de ser larga o corta, ya está predeterminado, pero ¿Cómo superar el dolor? Dominad vuestros pensamientos piadosos, ateneros a los ritos” y con una voz más baja, sólo para la emperatriz agrega: “Grande sois como escasos hombres lo son, y grande es vuestra aflicción, pero aún para Vos existe un límite. En dos años, cuando sea la ocasión de celebrar las ofrendas para la paz del alma, preparad la medicina”.

Haciendo una última reverencia, Sun Simiao abandona la recepción fúnebre.

Dos años más tarde: templos budistas han sido fundados, pagodas construidas y miles de escritos sagrados copiados. La hija, Taiping, amada sobre todas las cosas y de apenas tres años de edad ha sido nombrada religiosa. Todo en honor a la antepasada. Wu Chao aún lleva traje de luto, sin bordados y de material tosco. Wu vigila los rituales para el alma de su madre, alejada de los negocios de estado, duerme también lejos de su esposo, éste le guarda rencor. El tiempo de luto ha sido excedido, sólo un año es permitido, pero Wu Chao se mantiene firme.

“¿Quién me es más cercana que mi madre?” – dice ella- “mi vida como emperatriz se ha acabado, el dolor es muy grande. Mal visto es el juego de las nubes y la lluvia para mi”.

Con la piel blanca, sus cabellos secos, ninguna sonrisa encuentra el camino hacia su rostro. Rezos y ofrendas llenan los días de Wu Chao.

“Así no va esto, ha ido muy lejos” – le dice su nodriza Lao Ma- “Si no hay un paraíso, perdéis vuestro tiempo, de haberlo, han de ser acogidos allí los nobles de todos modos. Si no hay un infierno, perdéis vuestro tiempo, de haberlo, sólo existe para las personas innobles. A juzgar por vuestros rezos y ofrendas podría opinarse que la respetable difunta había sido innoble. Deberíais avergonzaros, y a mi podéis arrojarme ahora en aceite hirviendo, pero antes bebed el té del viejo Sun que os he preparado”.

Grande es la ira de la emperatriz, sin embargo la madera de la ira produce fuego; la risa vence al dolor. Wu Chao bebe el té, el entumecimiento afloja y se restablece de momento.

maga vestido de luto

DUELO – DESPEDIDA Y LIBERACIÓN

Asi como la muerte es parte de la vida, un duelo suficiente es condición para todo comienzo nuevo. El duelo es necesario para despedirse, para darse cuenta de que un ser querido no vive más, que este niño nunca nacerá, que aquel hombre ya no volverá a besarme o ese proyecto nunca se cumplirá. Este corte es necesario para dar lugar a lo nuevo; sin embargo en nuestra sociedad no es moderno estar afligidos por un largo período, en vez de eso se espera que luego de un corto tiempo uno esté nuevamente en forma, sea productivo y no se quede “colgado”. Quien lamenta el final de una amistad o un aborto espontáneo se le aparece a otras personas como alguien extraño o mentalmente inestable y sin embargo el tiempo de duelo es necesario para enterrar esos sentimientos y terminar con ellos.

Al tiempo de un duelo profundo puede pertenecerle el sentimiento de estar sentados en un palacio de cristal; todo parece como helado y a su vez claro como el cristal. Uno no puede moverse mientras que alrededor la vida retoza. En el interior de este palacio no hay calor ni cordialidad sino sólo un sentimiento de tristeza y desesperanza.

El sentimiento del duelo no sólo aparece tras un fallecimiento de un ser querido, también puede ser la esperanza que se tenía por un trabajo, una relación, una vivienda, un premio o la realización de un sueño que finalmente nunca sucedieron. Varios finales parecen crueles y sinsentido, con frecuencia sin embargo tienen uno.

Un tiempo de duelo adecuado es el camino correcto para despedirse de ideas ineficaces y esperanzas y para decidir qué cosas tienen valor para ser conservadas.
Quien niega al duelo se aísla de una parte de los más profundos sentimientos humanos volviéndose duro y exánime.

 

 

Las energias de la separacion y de la tristeza

El duelo, la tristeza y varias formas de la llamada depresión son la expresión de la fase de transformación del elemento metal. El metal tiene la tarea de destruir lo viejo y lo anticuado creando un lugar nuevo para el crecimiento. Si este elemento está muy acentuado, entonces destruye toda fuerza combativa, sentimientos y vivacidad dejándonos como una Tabula rasa.

Así como en otoño caen todas las hojas de los árboles quedando sólo las ramas desnudas, este elemento pone de manifiesto que aquí algo ha terminado.

Tras la muerte de un pariente o al final de una relación amorosa, el metal provoca el impulso de abandonarlo todo, de ordenar el lugar de trabajo, cambiar de vivienda o de escaparle a la vida en pensamientos o en la realidad. La mayoría de las veces este valle de lágrimas se supera y todo mejora, pero también puede uno quedarse estancado en el duelo, la decepción y la presión de aniquilar toda esperanza y los sentimientos acalorados en uno mismo y en otros.

El metal crea reglas y directivas, de este modo surgen la estructura y el orden necesarios, nos libera del fango y del apego desmedido y nos ayuda a deshacernos de cachivaches y maleza inútiles. Con la fuerza de discernimiento exacta y una precisión incorruptible, el metal separa las cosas que han de ser rescatadas para la nueva primavera y aquellas que están destinadas a la ruina. De este modo protege de abrumarnos con cosas superfluas y ayuda disponiendo fuerzas, recursos y tiempo en proyectos creativos. El metal crea listas y archivos y los ordena en un sistema razonable, también crea una planificación del tiempo y el trabajo sin perder la visión de conjunto, aún en fases difíciles. El metal examina a fondo las cuestiones complicadas y no se deja engañar por un exterior atractivo. El mismo es por momentos cínico e inexorable, es justo pero implacable ante las debilidades humanas, calcula costos y beneficios, quizás suprimiendo sin escrúpulos los rodeos, el apego ineficiente y superfluo tanto por un muñeco de peluche roto o cartas de amor antiguas como por personal excedente en una empresa.

Sin el elemento metal surgen incontables ideas, y el entusiasmo vaga incontenible de un objeto a otro, no obstante, poco de ello se realiza dado que faltan la coherencia y sistemática necesarias.

La proliferación excesiva del elemento metal es controlada por el elemento fuego (el amor). Esto puede ejemplificarse con un jardinero que en otoño poda los brotes salvajes, aunque al hacerlo tenga que proceder inexorablemente, su amor le impide destruir la planta entera. La melancolía acompaña esta actividad.

Si el amor se extingue, se apaga el fuego, entonces el metal se descarrila y se vuelve destructivo, cada impulso, cada emoción que aflore serán sofocados en sus orígenes.

 

Personas controladas por un metal excesivo

Las personas que representan este caso aborrecen todo arranque de emoción descontrolado. Estando ellos mismos en el otoño de la vida, reaccionan irritados ante los niños y ante personas más jóvenes que, llenos de vida por naturaleza, no aceptan directivas ni límites.

Hacer música, reír fuertemente y hacer alboroto son otros enemigos mortales del metal destruido (por el contrario el barullo del tránsito, el ruido de máquinas o la aspiradora no hacen nada bueno contra ello). Otros elementos que ayudan a veces son el desorden, la infracción de reglas y directivas (quién limpia cuándo el pasillo de la casa etc.) y naturalmente el erotismo y el sexo intenso.

La frialdad y la rigidez del metal excesivamente poderoso impiden que estas personas puedan sentir el duelo y la depresión que, cual monstruo marino, habitan en lo profundo de sus interiores. En lugar de percibir la tristeza dándole a ella el espacio adecuado hasta que termine por sí misma, estas personas se sirven a sí mismas con frases de tipo: “Uno no lo tiene fácil, pero hay que cumplir con las obligaciones mientras que otros se toman las cosas demasiado a la ligera”. En la variante más moderna ya no se hace tanta alusión a las obligaciones sino que, como excusa, se usa una agenda muy cargada o determinadas “circunstancias” que no dan lugar a ninguna emoción improductiva.

La imagen de la tristeza y del dolor en la medicina china

La tristeza se manifiesta en los órganos metálicos: los pulmones, el intestino grueso, la piel, la nariz y el torso. Típicos síntomas son, por ejemplo, la nuca rígida, tórax arqueado, sensación de frio constante, estreñimiento, piel seca, apatía o “vientre frio” (así designan los chinos a la apatía sexual o infertilidad que se acompaña muchas veces de una intelectualidad excesiva).

El cuadro clínico se ha modificado un poco en este caso: mientras que las generaciones anteriores sufrían de estreñimiento, clorosis y rigidez corporal, a las generaciones actuales las aqueja sobre todo la apatía sexual, un sentimiento de falta de sentido generalizado y menopausia precoz. Mientras que los primeros eran tacaños con el dinero, los otros lo son con su tiempo. Lo que les es común a ambos es la moderación y el planeamiento en exceso.

El vientre frio

Una mujer que ronda los treinta y cinco años, parada de lleno en la vida, activa sexualmente, aunque más bien desanimada, que acude a tratarse con medicina china a causa de un deseo de ser madre no cumplido o piel seca, arrugas o una caída en su nivel de estrógeno, suele traer sus molestias relacionadas, por lo general, a una tristeza que no se vivió adecuadamente.

Cuando todos los sentimientos de melancolía o tristeza son reprimidos por un largo tiempo en favor del rendimiento o la presión de la “diversión” obligada, no pueden surgir otros sentimientos más. Entonces el control- el metal- se vuelve poderoso en exceso y sólo una tristeza difusa, que nunca se dejó salir, se acomoda a sus anchas en la persona afectada. Las mujeres en ese estado notan que les falta algo, y como la vida les aparece como vacía y sin contenido, entonces planifican tener un niño, representando este la esencia del calor y la espontaneidad faltantes. Pero años de una función metálica preponderante han dificultado todo rebosamiento, y a menudo también la ovulación. En medicina china, el tiempo de fertilidad también es llamado “el tiempo de los vapores calientes”, quien ha vivido en excesiva pulcritud y fríamente reservado por años difícilmente llegue a producir tales vapores.

A modo revelador, muchas veces se habla del tic-tac del reloj biológico en esta situación, lo cual no podría expresar más claramente el efecto irritante y destructivo de estar bajo presión del tiempo y la planificación en relación a la biología del ser humano. Las personas afectadas no pueden decidir entre dar paso a una tristeza floreciente cada tanto, o bien lanzarse a aún más actividades en vista de esa tristeza.

La medicina convencional hace fuertes concesiones con la necesidad de actividad y planificación exacta. En los tratamientos se suceden intervenciones y exámenes a planificar con exactitud, muchas veces menospreciando a los mismos pacientes. La baja eficiencia de estos procedimientos es injustificadamente encubierta por datos hábilmente recogidos en estadísticas. Así por ejemplo en los procedimientos de fertilización asistida se habla del éxito en las fertilizaciones, pero no se toma en cuenta el valor mucho más bajo de las fertilizaciones que efectivamente logran completar un embarazo hasta el nacimiento de un niño, las cuales son más escasas. Cuando no funciona un tratamiento se culpa a la mujer, con sus trastornos hormonales, sentimentales y demás, y si funciona es gracias a la medicina. Claro que en ambos casos el paciente paga lo mismo.

 

Despedirse – duelo

Cuando un ser querido cercano muere, como en el ejemplo de la madre de Wu Chao, es necesario un tiempo de duelo para poder despedirse. En nuestra actualidad, los duelos que se extienden por períodos largos ya no son vigentes, se espera que, en lo posible, el tema se resuelva pronto y se restaure la capacidad de trabajo y funcionamiento. El sentimiento de ahogar las penas sólo es posible a través de un “principio de deforestación”: todos los sentimientos se destruyen juntos, entonces predomina como resultado un sentimiento vital de entumecimiento y tristeza.

La psicología occidental tiene bien en cuenta el conocimiento de que es dañino reprimir el duelo. Por regla se presupone que el ser humano reprime el duelo porque este es muy doloroso. De ahí que los psicólogos les pidan a sus pacientes que cumplan un “trabajo del duelo” en diferentes fases. Con estos términos relacionados a actividades y al desarrollo, o sea el lado Yang del proceso, se desenmascara el miedo de los psicólogos al aspecto Yin profundo, oscuro y más extraviado del duelo.

El duelo es el sentimiento humano que acompaña a la función metálica de la destrucción y la conclusión. Durante el duelo no se produce nada y tampoco hay avances, nada se basa en nada y tampoco hay rendimiento.
El duelo es el “dejar pasar” del dolor en vista de la destrucción y el fin, el duelo es pasivo, es un movimiento Yin de una entrega total a la nada. Quien se propone efectuar avances y cumplir “trabajos del duelo” a través de una simulación de actividad (movimiento de tipo Yang) que ocurriese sólo en el plano físico, impide justamente el duelo verdadero.

El duelo es un camino por un túnel oscuro lleno de fantasmas, demonios y abismos imprevisibles. No siempre es posible salir ileso de esa travesía y algunos hasta se pierden para siempre; pero quedarse parado frente a ello lleva a la pérdida de sentimientos y el entumecimiento.

Una mujer vivaz no perderá su vida por atravesar este túnel, y seguramente deba hacerlo más de una vez en su vida.

Todas las culturas, en tanto que intactas, otorgan una ayuda en forma de rituales precisos a quien inicia el camino del duelo, estos son fáciles de comprender y requieren de cierta disciplina. Aquellos que entran en este “túnel del duelo” son liberados de sus obligaciones sociales por el tiempo que dure su excursión, vistiendo de luto para señalizar tal proceso exteriormente.

En la antigua China era común que aquellas personas que guardaban luto (tres años para el padre, un año para la madre) no tuvieran que ocuparse de asuntos familiares y que fueran dispensados de sus negocios, comportándose de modo diferente con sus prójimos. Justamente se esperaba la introversión; las personas en duelo no reían, no discutían y se apartaban del mundo, aún la confusión pasajera y la desorientación se entendían como signos de un verdadero duelo, en otras palabras, se consideraban como signos de verdadera adaptación social.

Quien se encontraba con una persona en duelo debía lamentarse junto con ella. Los parientes lejanos del difunto que guardaban períodos de luto más cortos, o bien que no estaban sujetos a luto alguno, debían hacerle compañía al afligido en sus lamentos. En espacios de tiempo, que eran estipulados con exactitud, se efectuaban ceremonias, las cuales paso a paso conducían al afectado de vuelta en una vida normal. Al finalizar el tiempo del duelo se sellaba la reanudación de una vida normal con una ceremonia final, luego de la cual ya no era permitido el duelo.

Ya en la antigua China se manifestaba repetidamente que tales reglamentos eran demasiado rígidos como para hacerle justicia a la gran diversidad de sentimientos humanos, pero por último, es mejor otorgarle un espacio de tiempo fijo a la tristeza que no otorgarle ninguno en absoluto. Los que estaban de luto tenían tiempo y espacio suficientes para sumergirse en sus sentimientos sin tener que pagar por ello con un aislamiento total, estigmatización médica o discriminación laboral.

Inclusive hoy en día en China sigue ocurriendo que aquellos, quienes renuncian a un tiempo de luto razonable más bien se aíslan laboral- y socialmente en comparación con quienes solicitan receso oficial por luto. Son los que no hacen un duelo quienes aparecen humanamente sospechosos y no quienes sí lo hacen.

 

Despedirse: clasificar y limpiar

No es posible que se cumplan todas las ideas y esperanzas, así como es imposible que crezcan nuevos castaños de todas las castañas caídas. Por eso el metal ayuda a distinguir, a liberarse de proyectos muertos y cosas de poca importancia, el metal separa y revisa lo que vale la pena conservar de aquello que debe ir a la basura. El metal sano domina el arte de liberarse de lo superfluo y de los lastres. Si el equilibrio no está bien, hay dos extremos posibles: por un lado la “deforestación total”, todo se tira, por otro la imposibilidad total de separarse de lo superfluo; se conservan cajas, vasos, así como ropa que ya no nos queda, revistas viejas y demás hasta que la casa desborda.

Digresión chistosa: Los sentimientos bajo control – los cínicos.

El camino por el túnel no es para personas cobardes, precisamente los hombres a menudo tienen miedo de entregarse a los sentimientos ligados a la despedida y al dolor, así muchas veces se quedan atascados, como entumecidos, en la fase de transformación metálica. Muchas veces se identifica esto con ropa gris correcta, pliegues del planchado, carrocería de auto gris metálico o equipamiento minimalista de la casa, de tonos grises con alta tecnología. Cuando a estos hombres les falta el elemento fuego compensatorio, se convierten en verdaderos asesinos del ánimo. Todas las ideas, toda manifestación espontánea como por ejemplo la propuesta de hacer una fiesta esa misma noche o, excepcionalmente, salir a comer a un restaurant caro, es declinada haciendo referencia a la hora, al día siguiente o diciendo que lo harían gustosamente pero otro día, cuando sea la ocasión especial, cuando sea deducible de los impuestos, o si lo hubiesen sabido unos días antes- pero hoy no.

Estos hombres ocultan sus propios sentimientos, burlan y critican las manifestaciones sentimentales de otros. Los hombres con un elemento metal muy marcado reaccionan especialmente fuerte ante los arrebatos sentimentales de las mujeres; “No seas histérica”, “No seas tan extravagante”, “No seas irracional” o bien “Estás loca”- dicen. Estos hombres cultivan su sequedad sistemáticamente con café y tabaco y, si eventualmente irrumpiera un poco de fuego, lo apagan con humor negro. El cinismo y el sarcasmo son formas aumentadas del humor negro, especialmente las personas que no conocen este tipo de humor y suelen ser de por sí cariñosas, espontáneas y generosas pueden ser heridas profundamente. Curiosamente estos hombres irradian cierta fascinación, parecen misteriosos, como si ocultaran algo. A menudo es sólo una pose, tras el humo de sus pipas o cigarrillos y sus dichos ambiguos se abre muchas veces un vacío emocional. Los chinos llamaban a esto “La estrategia de la fortaleza vacía”.

Cuando estas personas ocupan un puesto de maestro, profesor o erudito parecieran especializarse realmente en destruir el entusiasmo, curiosidad y creatividad de sus estudiantes, manifestando fríamente cosas como: “Su trabajo podrá tener algunos enfoques interesantes, aunque formalmente ni siquiera alcanza para cumplir un mínimo de criterio académico. Usted no esperará que yo me ocupe de esto seriamente ¿Verdad?”.

Estas personas sólo liberan sus sentimientos en medida proporción. Su vida sexual pareciera regirse bajo el lema: “El sexo periódico sin demasiado apasionamiento es bueno para la salud”, y en última instancia se sirven del mismo como material para sus creaciones literarias. Fuera de estas necesidades, todos ellos siempre están marcando límites a las personas de su alrededor, y quienes no los respetan, no pueden esperar luego compasión alguna por parte de su cinismo.

 

ESTO HACE LA EMPERATRIZ

La emperatriz se entrega al Yin de la fase metálica y vive su tristeza. La emperatriz se separa de todo lo superfluo y se pregunta: ¿Qué necesito realmente? ¿He usado esto en las últimas dos semanas, o en los últimos tres meses? ¿O sólo es algo que está tirado por ahí y me bloquea? La pregunta decisiva es: ¿Esto me fortalece o me debilita? Esta última pregunta vale tanto para referirnos a las cosas como a las personas.

Le emperatriz clasifica y separa, esto vale también para los lastres que cargue por obligaciones antiguas y costumbres que sólo la esclavizan y le pesan.
Un proverbio chino:

En el caso de un deseo de maternidad no cumplido quedan pendientes diferentes tipos de separación; por un lado, y no raramente, la separación de la pareja. Este paso a menudo da lugar a nuevas flores. En este caso, un pensamiento crítico y no sentimental- llanamente un pensamiento metálico- va a señalarle a ella el camino seguramente. Si no hubiera tal camino, no queda otra opción más que aceptar el sueño frustrado de tener un hijo. La emperatriz no teme entregarse al duelo del hijo perdido, o bien al duelo de la fertilidad que nunca existió, hasta que las lágrimas broten y la vivacidad, a menudo reprimida por años, le pase por encima como una gran ola de tristeza. En tanto que la emperatriz se aferre con empeño al borde del abismo su duelo no va ir más allá de eso.
La emperatriz debe dejarse caer en lo incierto y lo no planeado, en la pasividad, debe liberarse del activismo obstinado, a veces en el ejemplo de mujeres que realizan interminables intentos de fertilización.

La entrega total al sentimiento de tristeza y desamparo, al miedo y a la muerte, es un movimiento Yin y puede iniciar el camino en un nuevo comienzo, comoquiera que se vea este.

La emperatriz sabe lo importante que es el duelo, da igual si es por el fallecimiento de un ser querido o si es ella misma quien provoca la separación de este. En el caso de una separación, la emperatriz diferencia entre personas nobles e innobles. La simple sociabilidad y la costumbre agradable no le hacen olvidar que una emperatriz no derrocha su tiempo con personas falsas.

Ella se guarda del cómodo pantano de lo colectivo y en último caso prefiere la lucidez del aislamiento. Ocasionalmente, cuando la emperatriz reconoce que una relación ha terminado, también tendrá que separarse de personas queridas y agradables. También en este caso ayuda la inteligencia metálica implacable.
Cuando tras el encuentro con ciertas personas nos acoge el sentimiento de estar como abatidos, aburridos y cansados, o bien cuando sólo se soporta la presencia de esas personas habiendo bebido de más, entonces es momento de poner un punto final a esas relaciones.
Como se menciona anteriormente, la pregunta decisiva es:
“¿Esto me fortalece o me debilita?”.

Quizás esto sea algo doloroso pero, como un buen jardinero, la emperatriz también sabe que es preciso procurar luz y espacio para que llegue lo nuevo. Sólo así crecen el conocimiento y la espiritualidad. Entre las personas y los sueños que permanezcan la emperatriz reconocerá que se siente inspirada y llegará a nuevos pensamientos, quizás hasta llegue a algunos un tanto disparatados. Lo que la emperatriz desechó fue sólo la maleza seca, pero las raíces y la fuerza permanecen.

La emperatriz sabe que no sirve dilatar el proceso y que debe dejar ir aquello que está condenado a desaparecer, cuanto más rápido mejor. Si lo hace oportunamente tendrá tiempo para una o muchas más primaveras, si lo desaprovecha, comenzará a marchitarse y endurecerse por partes ilimitadamente hasta que la muerte definitiva la redima de su desesperación y sea por siempre invierno.

 

 
HUMEDECER EL METAL (y tambien la piel)

Si una tristeza quedó atascada en uno, llevándonos a la “sequedad” no ayuda beber mucho ya que el agua externa al cuerpo no sirve para “humedecer”, cuando el elemento metal bloqueado no la deja distribuirse. Lo mejor para la humectación de la piel y los tejidos mucosos son las frutas, sobre todo las peras, almendras, piñones y brotes verdes frescos que fomentan la jugosidad del elemento madera. También el ginseng fortalece los pulmones y crea los jugos necesarios (preventivamente humectante actúa la receta con ginseng del capítulo 10 del libro “the path of the empress”).

Dado que en casos de extrema sequedad a menudo el Yin está dañado, otra ayuda es también el famoso sueño reparador, sobre todo aquel que comienza antes de medianoche. Exteriormente ayudan el aceite de sésamo y el aceite de almendra comestibles.

La piel seca, irritada y escamosa revive con un poco de puré de almendras mezclado con yema de huevo, enjuagándolo de la piel con agua tibia.

Los condimentos picantes y el tabaco calientan y estimulan el metal, pero consumidos en exceso lo dañan y resecan. También son dañinos los productos alimenticios amargos (el café, el mate) y las hierbas amargas, incluidas aquellas en licores digestivos o también la absenta, o bien las usadas para infusiones en tés, como por ejemplo el diente de león, porque en exceso también contribuyen a la sequedad.

 

 

ASI SE ALIVIA LA EMPERATRIZ EN CASOS DE ENTUMECIMIENTO Y TRISTEZA

Una mezcla de hierbas de la medicina china tradicional ayuda contra el entumecimiento interno, sequedad y contra la tristeza que pareciera no tener fin. Los síntomas físicos que pertenecen a esta condición son: tejidos mucosos en la nariz secos, en los pulmones y genitales, y una piel seca, como marchita que ha perdido su aspecto lozano.

Ingredientes:

Herba ecliptae prostratae                 90 grs.                  

Rhizoma Polygoni multiflori             90 grs.                        

Fructus Ligustri Lucidi                       45 grs.

Radix Morindae                                 45 grs.

Radix Ophiopogonis                           45 grs.

Fructus Corni                                       36 grs.

Pericarpium Citri maturi (chenpi)     9 grs.

 

Estas cantidades alcanzan para una semana. El te se bebe luego de la comida. (Para su preparación véase el libro “the path of the empress” y de toda manera consultese con un doctor que se entineda de medicina china).

 

 

ASI TRATA UNA EMPERATRIZ A LOS CINICOS

Los hombres de un temperamento metálico fogoso unifican un intelecto agudo con pasión y espontaneidad. En el caso más bien excepcional de este tipo de hombres, los elementos fuego y metal logran una relación favorable.

Los hombres y mujeres estancados en el elemento metal, en cambio, destruyen fanáticamente las buenas ideas y los impulsos espontáneos de otras personas, así como los propios. La emperatriz sabe que los cínicos y las personas metálicas, que una y otra vez intentan imponer sus límites a otros, en realidad tienen miedo de su propia vivacidad, o miedo de que puedan prorrumpir sus propios sentimientos, desatando sorpresa y caos, confundiéndose ellos mismos. Los cínicos tienen miedo de las sorpresas, del éxtasis y de la pérdida de control, por eso mismo se equipan de agendas, seguros y contratos. Calculan todo, se aseguran contra cualquier daño eventual y al hacerlo pareciera que se olvidan de que son seres vivientes. La emperatriz puede tomar nota de los razonamientos bien meditados que a menudo tienen los hombres metálicos y usarlos según su preferencia para sus propios planes y argumentaciones. Si los cálculos de las personas metálicas se contraponen a los deseos de la emperatriz, ella sabe que toda presunción puede refutarse con otra. Las personas metálicas que saben crear una relación favorable entre ese elemento y el fuego – y a estos pertenecen los grandes físicos y matemáticos- saben que la verdad se encuentra más allá de todo cálculo.

Cuando la emperatriz desee sacar a un cínico poco iluminado fuera de su jaula, de su laboratorio, de su archivo o de su cuarto de trabajo sólo deberá hacerlo para su propia diversión, pero nunca para ayudarlo a él ni mucho menos “curarlo”, ya que eso fracasará con seguridad. A la emperatriz le gusta disfrutar y no le impone sus ideas a nadie. Transitoriamente la emperatriz puede hacer sudar a un hombre de metal y entusiasmarlo o apasionarlo de tal modo que el metal derrita su razón sin que él pueda evitarlo (porque el fuego derrite al metal). Una buena opción es ofrecerle una copa de vino, aun mejor si tiene canela. Nunca ha de intentar convencerlo a él con sus argumentos, y antes de que él vuelva a estar sobrio, ella ya se habrá apartado.

Lo más adecuado para una emperatriz es, en efecto, no desperdiciar su esfuerzo en estos hombres de ninguna manera y dejarlos que se arreglen ellos mismos. De todos modos, los hombres metálicos con sus cálculos, su deseo de control y su elemento fuego débil son, por lógica y en su mayoría, amantes miserables.

 

 

 

FRASES DE LA EMPERATRIZ

 

 


Del bestseller internacional “der weg der kaiserin”.
Traduccion por Gretel Schell, Buenos Aires.

Por informaciones sobre la version inglesa vease “path of the empress”.

path of the empress rockpool edition