del capitulo 10 del libro de la emperatriz

 

“La emperatriz anciana ya sabe hace mucho tiempo que es lo que la satisface. Ella es sabia y visionaria, conoce sus fuerzas mágicas y ve en el más allá.”

 

sabiduria

sabiduria

 

 

la emperatriz anciana

La emperatriz anciana ya sabe hace mucho tiempo que es lo que la satisface. Ella es sabia y visionaria, conoce sus fuerzas mágicas y ve en el más allá.

La emperatriz no le teme a nada y sólo se arrepiente de las tonterías que haya dejado pasar. Fuera de eso, no pierde nunca el tiempo con pensamientos que contengan las palabras: “si hubiera…”
Porque la emperatriz todo lo hizo.
Ella vive y muere como una tigresa: poderosa, irrespetuosa y orgullosa.

 

La emperatriz deja con placer que otras personas más jóvenes hagan sus propias tonterías y prueben todo lo que la vida ofrece, apoyándolas en lo que ella pueda. Si algo sale mal, ella ríe y provoca que otros rían con ella. La emperatriz es capaz de contar abiertamente y sin vergüenza sobre todas sus luchas y fracasos.

La expresión: “ella debe haber sido muy bella antes” no aplica a una emperatriz, porque su belleza es infinita y sabe arrastrar a otros en su camino con su humor salvaje y sus indomables ganas de vivir. Le gusta reír de todo corazón y a veces incluso de sí misma. 

 

La emperatriz conoce la edad de su cuerpo y no intenta verse como una anciana estirada bien conservada en formol, pero rígida en su interior.

El poder y la sabiduría son los que vuelven atractiva a la vieja emperatriz.

 

Todo eso no significa que el erotismo pierda importancia. Las ansias de sexo y amor están presentes en todas las edades, lo único que disminuye son las ilusiones. La emperatriz sabe que su atractivo viene de su poder, quizás también de su dinero, pero muy seguramente de su carisma mágico y espiritual.
También en una edad avanzada se hace evidente que no cualquier hombre está a la altura de una emperatriz.

 

Medicina intrusiva y responsabilidad

 

La emperatriz no deja que le indiquen qué hacer con su cuerpo, sino que busca apoyo de sanadores a tiempo, que no la tengan bajo tutela sino que la informen, aun cuando el efectivo no cubra eso. La emperatriz sabe prevenir intrusiones violentas y crueldades mediante un testamento de paciente. Ella lleva la responsabilidad de su salud, su vida y su muerte imperial. La emperatriz no se lamenta.

 

La emperatriz puede mantenerse vivaz escuchando musica, cantando y bailando, o practicando Chi-Kung (ejercicios dirigidos a influir el flujo del Qi) y tambien con hierbas y alimentos tonificantes.
Ella sabe que gran parte de las molestias de la edad se deben a un déficit de sustancias vitales provocado por platos precocinados y alimentos de mala calidad. 

 

La emperatriz disfruta cada segundo de su vida y se nutre con los platos más nobles, entendiendo que, en este caso, menos es más. La emperatriz prefiere disfrutar menores cantidades de pescados, ostras o hierbas frescas antes que comer platos colmados de comida enlatada tóxica, o salpicón. Asimismo, la emperatriz sólo aplica los productos más finos sobre su piel y disfruta baños con aceites esenciales y perfumes naturales. La emperatriz es generosa.

Amigos y amantes de la emperatriz anciana

 

De amigos o amantes, la emperatriz elige personas con buena energía, haciendo aquello que le dé alegría y multiplique su esencia. Ella sabe que el buen sexo con hombres más jóvenes alarga la vida, mientras que el sexo malo la arruina. El buen sexo intensifica la vida e inspira. Y de eso mismo se trata para ella
¿De qué sirve una vida larga en años si no está colmada de amor, deseo y vivacidad?

Lo mismo vale para las charlas y el intercambio espiritual. La emperatriz no desperdicia su valioso tiempo con personas tontas y aburridas, y arroja por la borda los últimos convencionalismos y respeto.

El contacto con niños, artistas y personas que vivan un poco por fuera de la sociedad convencional, puede ayudar a echar un vistazo nuevo sobre la realidad volviéndonos más abiertos y libres. Muchas de estas personas tienen otras perspectivas, siendo más libres y abiertos para la sabiduría de la edad, y la sabiduría crece al ser repartida.

Tiempos oscuros

La emperatriz no deja de lado las partes oscuras, ella sabe que la sabiduría puede crecer a veces en las horas más turbias.

Sin la aceptación de los lados dolorosos, sucios y tristes de la vida no se puede ser realmente sabio.
Con la sabiduría pasa lo mismo que con la flor de loto blanca: crece del pantano oscuro hacia la luz. La sabiduría de una emperatriz surge de su propia experiencia, donde a través del dolor pudo encontrar su propia risa.

 

La emperatriz sabe que la juventud y la vejez no guardan relación con la edad biológica necesariamente. Existen veinteañeros ancianos y gente de cien años que son unos jovenzuelos, como Sun Simiao.
Así también, la inteligencia y la tontera no siempre tienen relación con el nivel de instrucción. 

Un poema chino dice:

 

Existen personas que viven y ya están muertas.

Existen personas que ya han muerto 

pero siempre vivirán.

 

 

La emperatriz nunca pierde el contacto con la vida y vive siempre con intensidad, como si fuera a morir en las próximas horas. Así también continúa viviendo ahora, cada día como una pequeña eternidad.

 

La emperatriz no le teme a la muerte y sabe que ella será su mejor amante.
Ya antes, en otras etapas de su vida, ha sentido añoranza por la muerte y ahora tampoco escapará de esta experiencia. Ella sabe que la añoranza por la muerte son las ansias de ser finalmente uno, siendo reconocido y aceptado en esencia. Esta añoranza se traduce a veces como las ganas de experimentarlo todo, dejando recrudecer todo su fuego. Justamente esto es posible en la tercera edad: “cocinar a fuego fuerte”, estando cerca de la muerte, como se está siempre en la vida, nada malo puede ocurrirle.
La emperatriz no se engaña a sí misma, y cuando el momento llega, se entrega de brazos abiertos a la muerte sin arrepentimiento.