del Capítulo 5 del libro de la emperatriz

 

SER ELASTICA COMO EL BAMBU EN EL VIENTO

 

La emperatriz reconoce aquello que quiere y se aferra a sus deseos con firmeza.

 

 

Hay momentos en los que los planes aparecen con claridad, momentos en los que la emperatriz sabe exactamente lo que quiere y sobre todo aquello que no quiere más, y sin embargo no se avanza, algo o alguien impide (todavía) que esos deseos se materialicen. A menudo debe atenerse a las instrucciones y las reglas que imponen otras personas, ya sea la jefa, el dueño de su vivienda o su pareja.

Nadie ve la emperatriz que existe dentro de ella y todos le piden cosas que no se corresponden para nada con lo que ella es.

El hecho de tener que llegar muy puntualmente al trabajo es el menor de los males entre esas posibles exigencias. A veces debe compartir el trabajo con colegas sin gracia y sin tener la oportuniad de demostrar sus verdaderas habilidades, o el dueño de su vivienda exige que camine en puntas de pie en su lugar para “no molestar a los vecinos”, o los hombres, según sus necesidades, la ven como a una segunda madre o como a una muñeca para mostrar, o fastidiarla cuando no acepta ese papel. En suma: las circunstancias a veces pueden ser asfixiantes y nada adecuadas para una emperatriz.

 

Hay momentos en los que la emperatriz debe aguantar esto, debe resistir y ser flexible aunque mucho más preferiría escaparse de su propia piel, maldecir en voz alta o destrozar todo. Hay momentos en los que la emperatriz debe soportar dolorosamente que aun no es tiempo de desplegar todo su potencial. Hay momentos en los que la emperatriz debe pensar las cosas con meses o años de antelación, con astucia y estrategia.

A veces dar a conocer sus planes y objetivos muy precozmente podría arruinarlo todo.

En estos momentos difíciles ella debe cuidar sus recursos, sus relaciones y completar su conocimiento, sin malgastar sus fuerzas ni tampoco buscar distracciones sin sentido. Ella sabe que los planes maduran como el vino más noble. Ella espera en lo oculto a que llegue el momento de revelarse, sabiendo que será en el momento adecuado, elige conscientemente entre la confrontación directa o la estrategia. Si actúa demasiado pronto, toda preparación habrá sido en vano.