Tag: autoestima

Madre tierra

 del capitulo 7 del libro de la emperatriz

Autoestima y amor proprio

 

También una emperatriz puede estar debilitada a veces, pero entonces ella se pone al cuidado de sí misma, dándose lo que necesite. El mandato primero ante el cansancio es el descanso. La emperatriz debe entregarse al ocio y a la pereza tanto como lo crea necesario. Ella sabe que la charla, la chusmeria y el lamento dañan al Qi, por eso calla, sin responder a preguntas sin sentido y sin comprometerse en habladurías innecesarias. Ella sabe que es y seguirá siendo una emperatriz, más allá de las dificultades en las que se encuentre en este momento, sin importar que tan pequeño sea su reino ahora.

La emperatriz no se hace ilusiones, ella sabe que hacer de sirvienta no la llevará más lejos. Sólo ella puede reconocer su valor y sacarlo a luz. Si ella misma se aprecia, se ama y alimenta, otros seguirán su ejemplo. Este es el flujo de la energía: a aquél que tiene le será dado. Para el elemento tierra aplica la afirmación: la plenitud atrae plenitud.

Un comportamiento imperial no resultará sin una gran fuerza interior. Para alcanzar dicha fuerza la emperatriz debe fortalecer su centro, la tierra nutriente, el alma maternal en sí misma.

Madre tierra

La tierra es la que nutre y fortalece, así como una buena madre a su hijo. Algunas mujeres no tuvieron a la madre que hubieran necesitado y aun en una edad avanzada se sienten “poca cosa” y sin valor.
Justamente estas mujeres deben poner especial atención en ser ellas mismas una buena madre tierra.

la madre tierra

la madre tierra

 

La emperatriz fortalece su tierra a través del contacto con aliadas femeninas y amigas.

 

 

Las mujeres representan a la tierra más fuertemente que los hombres, quienes mayormente tienden a relegar la alimentación y los cariños a la esposa, novia, colegas u otras mujeres. A través del contacto mutuo, las mujeres pueden fortalecer la tierra en sí mismas.

Los banquetes abundantes que desbordan la mesa son sólo una alternativa placentera de alimentarse unas a otras, pero lo ideal es que las amigas se presten atención, se den espacio para sus preocupaciones y emergencias y, tal y como antes lo hacía una buena madre, se alimentan a sí mismas con cuidado y abrigo.
No obstante conserva validez la siguiente afirmación: la emperatriz no se lamenta.

La emperatriz se cuida también de los falsos regalos. A menudo el cariño y la proximidad de alguien sólo son dados a cambio de que la emperatriz no siga desarrollándose. Cuanto más altas sean las expectativas de la emperatriz hacia sí misma, tanto más difícil se le hará conseguir verdaderas amigas, y justamente las emperatrices son confrontadas una y otra vez con la envidia, es por esto que una emperatriz debe estar siempre en condiciones de mimarse a sí misma.

El tiempo magico de la menstruacion

del Capítulo 6 del libro de la emperatriz

 

Secretos de la menstruacion

 

esencia de la sangre

esencia de la sangre

 

La emperatriz sabe que el tiempo de la menstruación es un tiempo mágico.

 

 

 

 

Ella puede ver las oportunidades que se presentan si ella misma se vuelve más impermeable y sensible, pudiendo sentir más y con más claridad lo que ocurre a su alrededor. También puede sentir con más claridad lo que los demás quieren realmente de ella, pudiendo captar con más facilidad las imprecisiones y las mentiras durante este tiempo, contando con un sentido más agudo para detectar las falsedades.

Durante este tiempo la emperatriz sabe mejor que en cualquier otro momento lo que es realmente bueno para ella.

 

Una mujer que menstrúa es más receptiva a influencias exteriores, tanto buenas como malas.

 

proteccion espiritual

proteccion espiritual

Es por esto que durante este período debe decidir con más exactitud de qué personas se rodea y cuáles no. La emperatriz sabe que si no tiene cuidado de ello puede resultar herida fácilmente. También sabe que es el momento de escuchar su propia voz atentamente.

 

 

El momento de la menstruación también es el momento cuando se descubren las debilidades de otras personas, cuando se les echa un vistazo al fondo de su alma y, quizás intuitivamente se encuentre un modo de atraer adversarias hacia nosotras mismas, o bien de hacerlas a un lado. Las artistas imperiales saben sobre esto y usan la inspiración de este período.

 

La emperatriz suelta las cosas, ella sabe que todo debe fluir.

Si se encuentra obligada a mantener contacto con personas con quienes se siente a disgusto o le son desagradables, usa su permeabilidad para dejar ir las influencias malas o desagradables enseguida. Para esto es necesario un flujo menstrual fuerte y de fluir libre, para lo cual puede beber el té de flujo rojo cinabrio. Cuando el flujo es muy intenso y la emperatriz siente que con él se va también toda su fuerza, entonces puede practicar el sellado de Yin (véase cáp. 4 del libro de la emperatriz).

 

La emperatriz: un llamado a la feminidad y la fuerza, un llamado a la realización de la mujer.

introducción a la edición Inglesa
del año de la serpiente (2013)

primera edición inglesa 2013

primera edición inglesa 2013

 

Corría el año 2000, el año del dragón, cuando la emperatriz apareció en las librerías por primera vez, haciéndose camino hasta las primeras posiciones de venta.

 

 

Desde entonces, un gran número de mujeres alrededor del mundo han leído la historia de la emperatriz, han reído y llorado con ella, han aprendido su lección y han compartido el libro con sus hijas, madres y amigas.

La emperatriz es un libro que cambia vidas.

Un llamado a la fuerza interior. Un permiso para vivir salvaje- y libremente. Un verdadero libro de amor.

 

Desde el año 2000 hasta hoy (2013) hemos cerrado el círculo, donde otro año del dragón dio paso a una edición de nuestro libro para los lectores de habla inglesa.

En la mitología china, el dragón es un signo muy masculino, seguido por el dragón pequeño: la serpiente misteriosa. Esta es la esencia de la femineidad, el emblema de la transformación femenina.

 

La emperatriz trata sobre el Yin y el Yang. El Yang es masculino y el Yin femenino. El Yang dirige y el Yin lo sigue, como bailando el Tango.
Esto no significa que toda mujer que baile así sea débil:

El Yang inicia y el Yin completa. El Yang convoca al universo y el Yin es la respuesta recibida.
Ambos se pertenecen y necesitan unirse en cada cosa viviente, en cada célula.

 

Yin y Yang no tratan sobre la dualidad. No se trata de ser una de las dos partes y perder la otra sino sobre ser las dos. Se trata de volvernos nosotros mismos verdaderamente. De esto trata nuestro libro: sobre la realización.
Pero no hay realización que dure para siempre. La vida femenina evoluciona en círculos: círculos menstruales, embarazos, menopausia y vejez.

Cuando atravesamos estas fases, algunos doctores llegan a decirnos que estamos débiles o enfermos.
No lo estamos. Estamos transformándonos. La transformación sin fin.



Ser una emperatriz no es fácil, pero es enormemente excitante.

 

Muchas mujeres nunca se sienten completas consigo mismas y es entonces cuando un viejo condicionamiento social las incita a salir en la búsqueda de su contraparte masculina, que habrá de completarlas. Pero la realización no viene desde afuera. Pronto ella encontrará que a él le falta algo, y el hombre pronto sentirá que hay demasiada presión puesta sobre él. Esto es coquetear con el desastre, dos partes deficientes puestas juntas nunca resultarán en la realización. De ahí todos los dramas durante el noviazgo y la desilusión en el matrimonio.
El encuentro de lo femenino y lo masculino puede encender muchas chispas y llenar nuestras vidas de alegría e inspiración. La unión sexual del Yin y el Yang es el gran creador de todo.
Pero para poder conseguirlo debemos, primeramente, completarnos a nosotros mismos y sólo entonces atraeremos a la compañía adecuada.

 

Durante muchos siglos las mujeres nos hemos sentido incompletas, nos han hecho creer que teníamos que decidir entre dos partes: ser tiernas o ser efectivas, bonitas o inteligentes, amas de casa o mujeres de negocios, sexy y libres o madres; respetables, pero no aburridas, ser independientes y crear hermosas obras de arte, o ser responsables y pagar por todo ello al final. Nos dividimos y nos hicimos añicos, y bajamos la vista ante cualquier otra mujer que se atrevió a aferrarse a algo que nosotras habíamos descartado.

Nosotras somos esa otra mujer también, nosotras somos todo.
Este es el momento de recomponernos nuevamente.

2013 por Christine Li